Me resulta muy difícil, quizá irresponsable, quedarme al margen de todos los atropellos ocurridos, cada cual más cínico que el anterior, en relación al conflicto creado en Catalunya. Algunos editoriales califican de cerriles y demagogos a ambos bandos de la contienda. Lo que no sorprende es que estos adjetivos son intercambiables. Cerriles unos y demagogos otros, o viceversa.